3.11.10

Arte y vida

Hace ya unos meses leí en la revista NEO2 un artículo de opinión al que llevo un tiempo dando vueltas. Me encanta el arte en todas sus vertientes, tengo muy claro que me quiero dedicar al mundo de la cultura (luego veremos lo que me depara el futuro), pero hay momentos en los que necesito desligarme de él y lo último que me apetece cuando tengo un hueco libre es ver una exposición. Puede ser que no sepa dosificarme, o que mi relación se basa en el amor-odio. Espero que lo leáis enterito y me comentéis que os parece.


 La foto, regalo de la casa ;P


Soy una mujer de 33 años que vive en un lugar del mundo supuestamente privilegiado. Trabajo en cultura, más concretamente en arte contemporáneo, y considero que me pagan por hacer algo que probablemente haría sin cobrar. Hasta aquí todo bien. Pero a medida que pasa el tiempo y aumentan mis responsabilidades laborales y personales, me resulta más y más complicado compaginar el arte con mi vida. Tanto por devenir vital como por convicción, entiendo que el arte es algo vinculado a una forma de vida, más que a un objeto de estudio, a un trabajo o a un oficio. El arte que me interesa es el que tiene en cuenta las relaciones sociales y la comunicación,  frente al que ofrece exclusivamente una  una experiencia estética individualizada. Lo que yo entiendo por arte debe estar, por tanto, íntimamente ligado a lo cotidiano, al amor, a la amistad, a al educación, a hacer la compra, a planchar una camisa, a ir al dentista, a tomarse unas cañas, a visitar a una abuela.. Si defendemos una unidad entre arte y vida, como Marcel Duchamp, Joaeph Beuys Lygia Clark, Alla Kaprow o los miembros del movimiento fluxus; ¿por qué resulta tan difícil hoy en día para un trabajador cultural compaginar el arte con su propia vida? En una ciudad como Madrid, producimos más contenidos culturales del que cualquier ciudadano medio es capaz de consumir. Y para ello, yo como muchas compañeras de este gremio, llego a mi oficina a las 9 de la mañana y si hay suerte me marcho a las 7 de la tarde. Almuerzo algo rápidamente delante de mi ordenador en la mayoría de las ocasiones, y después de mi jornada laboral acudo - es necesario para mi trabajo- a inauguraciones u otras formas de encuentros artísticos. Procuro leer - es necesario para mi trabajo-  en el metro siempre que puedo o los fines de semana, momento que debo aprovechar apara ir a ver exposiciones. Algo también necesario para mi trabajo. En realidad soy una privilegiada y lo sé, pero eso no me impide que no deje de preguntarme: ¿en qué momento el arte dejó de ser vida para mí? ¿Merece la pena  producir y consumir cantidades industriales de cultura cuando ésta acaba engullendo la vida? ¿No será que el verdadero arte de hoy en día está en tener el tiempo suficiente para dedicárselo a la vida?

MANUELA VILLA. Es responsable de contenidos de Matadero Madrid. Licenciada en Sociología por The London School of Economics, ha trabajado como periodista para medios como El País o Vanity Fair y es autora del libro Arte Emergente en España.

Revista NEO2 nº 95 (junio/agosto)

8 comentarios:

aurelio mata dijo...

Creo que el problema es llamar arte a cualquier expresión artística. Cuando arte es la excelenica de la misma.
Y así todos artitas.

Engra dijo...

Ufff......que estresss.......pero lo que le pasa a esta mujer le pasa a mucha gente en sus trabajos, tenga o no tenga que ver con el arte.
Como dice el guapo de Brad Pitt en El club de la lucha, "tenemos trabajos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos"

Anónimo dijo...

se podria probar a DESCENTRALIZAR el mundo del arte, así esta mujer tendria mas tiempo para su vida privada y los demas podriamos vivir en una ciudad que nos guste, donde habria trabajo en el ambito cultural. En el resto de España, a parte de Madrid o Barcelona, tambien vive gentE!!!!!!!!!!!

L.

Cristina dijo...

Engra qué gran filósofo Brad Pitt, me encanta esa frase!
L. estoy totalmente de acuerdo con ud. que reparta que yo voy a las exposiciones y eventos a comer canapés y catar vinos :D

*** KITSCH *** dijo...

En mi ciudad la escasez de actos culturales, o al menos de los que merezcan la pena, es un hecho.
Tener trabajo hoy es un lujo, y si encima es "lo que te gusta" más.
Pero todo trabajo, obligación, acaba por comerse una parte importante de nuestras vidas. Buscar el punto medio, saber evadirse son fundamentales para no olvidar que trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar!

Federico Gómez dijo...

Está claro, que el arte es una forma de vida, sobre todo para los artistas; no creo que existan experiencias estéticas individualizadas, el arte cuando es arte, comunica.
Me suena muy feo eso de consumir arte ??????? como me suena también feisimo "..yo como muchas compañeras del gremio.." ¿y los compañeros?
Deberia dejar los despachos, y las inauguraciones y acercarse a disfrutar en los talleres de los creadores.
En fin, salud y viva la coherencia.... de Sierra

Vicintosh dijo...

Es curioso que la mitad de artistas sueñan con poder convertir su arte en un oficio para "vivir", mientras la otra mitad tiene miedo a que esto ocurra y se convierta casi (o del todo) en una obligación. Lo malo es que vivir de ello sin convertirse en máquina de producción es algo reservado a 2 o 3. Quién viviera del huertecico como antiguamente :P

emiliano martínez dijo...

sana actitud, rascarse donde pica.

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